El mundo ya no es como era, no está dado ni garantizado. En una época de incertidumbres radicales, desencadenada por la colosal superposición de crisis en curso, nuestras ciudades afrontan un desafío semejante al del arte del pharmakon: ser veneno o remedio.

¿Por qué un seminario de futuros urbanos?

Frente al abismo del futuro mutilado, la desconfianza, la frustración y el miedo amenazan con privatizar la vida en la ciudad. Huérfanas y huérfanos de referencias alternativas para nuestros territorios, apenas hablamos sobre el futuro. De ese modo, muchas veces vivimos a la espera, incluso sin esperanza. Además, en ese mundo sacudido por la suma de todas las crisis al mismo tiempo, las ciudades se imaginan cada vez más como lugares hostiles, condenados por la crisis climática y, de ese modo, gobernados por el imperativo del sálvese quien pueda.